Qué quieres que te
diga, a mi no me arregla el sexo.
En este mundo de comida
rápida y sexo fácil pretenden pegar mis trozos con super-glue.
A veces finjo que nada
me afecta
y me paseo con la cabeza
alta y la boca cerrada y firme, como la guardia del buckingham
palace.
Otras pienso qué indigno
eso de no tener sentimientos,
en qué momento el mundo
a dejado de respirar por ti..
Ayer me dije,
todo lo que tocas va a
morir,
y por lo tanto,
todo lo que amas va a
morir.
Y hoy mi alma no quiere
aceptar el grado de esta mi realidad.
Ya te lo he dicho,
a mi no me arregla el
sexo,
no sé lo que es un
orgasmo no carnal.
No sé lo que es la
indiferencia al dolor,
la pasividad monótona
a ver que el de al lado
se muere,
y ser un filtro de
sangre sin tan siquiera pestañear.
Pero ya os digo que a
veces me gusta fingir que puedo serlo,
un filtro, blanco neutro
y sin amor.
Como el que quemó a la
mujer por bruja,
cómo el que no te quiso
hasta que te mató.
A veces me gusta fingir
que soy el monstruo
al que nadie nunca besó,
y por un instante, es
verdad,
parece que el mundo
duele menos.
Hasta que se apagan las
luces
se cierra el telón,
y solo quedo yo con las
piernas temblorosas
y los ojos negros de
vergüenza,
al fingir que puedo ser
como vosotros.
A mi no me arregla un
minuto de compasión,
un te arropo hasta la
cabeza, y te dejo los pies fríos,
un mínimo contacto que
parece pacto de negociación,
A mi no se me arregla a
palabras que no sean palabras justas y tiernas,
pero mucho menos me
arregla fingir que puedo llegar a ser como vosotros.
Y en esto,
no tiene mas culpa otra
que yo.
Voy a quitarme a trozos
este pegamento viejo,
que huele a desgracia y
decepción.
Voy a quitarmelo hasta
que me quede como antes,
rota, fragmentada, a
pedazos,
para dejar de fingir que
no lloro.
Si se va a aplicar la
ley del mas fuerte,
prefiero que se me condene
con tal de no
convertirme en otro ladrillo más
de este puto muro al que
llamas valor.